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XXIII. Primeros días de clase.

Mis primeros días de clases en mi nueva Escuela La Salle, fueron de sorpresa en sorpresa. Al empezar la clase el Hermano Gabriel hacía rezar a los alumnos, algo corto realmente. Luego comenzaba con calculo mental, de operación en operación, iba llevando el resultado. No recuerdo a nadie que me supere. Lo interesante es que por cada participación en clase, el Hermano nos regalaba una pequeña caetulina con un valor y color diferente. Se trataba de acumular lo mas que se pueda, mejorando la participación en clase. En cada quincena nos repartían las libretas de calificaciones, en donde aparecía tu puesto en relación a los demás, así como el puntaje total de estos bonos. Durante el recreo era muy bonito jugar fútbol o basket ball, cientos de niños jugando en más de diez canchas repartidas en un patio enorme de cemento. El Colegio tenia una capilla muy bonita, donde me impresionó las figuras de Jesús, de la Virgen María y nuestro patrono San Juan Bautista de la Salle. Todos los hermanos At...

XXII. La Vermouth.

Siempre había algo que hacer en casa. Muchas actividades de juego, estudio, sainetes y comedias, lectura y el Domingo al cine. Específicamente a la Vermouth. La Vermouth era un función a las diez de la mañana, con la modalidad de " gancho ",  esto es, dos personas con un boleto. Ideal por la hora y por el precio para disfrutar de una película y cortos de Chaplin, los tres chiflados, el gordo y el flaco. Se veían grandes producciones como , " Ben Hur", " Los diez mandamientos", " lo que el viento se llevó", " Taras Bulba", " Tarzán", y una variedad enorme de dibujos animados producidos por el genio de Walt Disney. La familia Mantilla, dueños de El Comercio, eran quienes pusieron en Quito los mejores teatros y cines de gran renombre, como son el Teatro Bolívar, Atahualpa, Variedades, Capitol, Pichincha y otros. Todos ubicados en el centro de Quito y de muy fácil acceso. Muchos otros como el Universitario, Alameda, Alhambra, Méx...

XXI. Pepito

Jesús, te va a llamar la atención lo que te voy a contar. Bueno, ya me animo a contarte. Mis padres me bautizaron con el nombre de aquel santo maravilloso que se llamó José. Este nombre en Ecuador y en muchos lugares es muy común, pero muy pocos me conocen como ese nombre. Mi madre, mi padre y mis hermanos me llamaban Pepito.  En la escuela Pepe o Pepito. En el colegio me conocen como Pepucho. En la universidad como Pepito y Pepe. En mi trabajo como José, Pepe, Pepito y Pepín. La dulzura con la que mi madre y mis tías que me decían Pepito, marcó en mi una satisfacción muy grande cuando me llaman Pepito. Le regresé a ver a Jesús y me dijo que mi mamita habla con El mucho de su Pepito. Le sonreí y le conversé que yo también fui muy cariñoso y admirador de tan linda mujer que escogió para que sea mi madre. Recuerdo una vez que llegó después del trabajo, era una querida profesora del Colegio de señoritas Simón Bolívar, salí contento a abrirle la puerta, y alcancé a pronunciar : " Q...

XX. Los hermanos cristianos.

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Me llamó mucho la atención la forma de ser de esta congregación dedicada exclusivamente a la educación y formación de juventudes. Fundados hace más de tres siglos por Juan Bautista de la Salle, sacerdote francés que vió la necesidad de tener educadores con votos de castidad, católicos pero sin responsabilidades sacerdotales. Su vida de santidad fue reconocida a fines del siglo XIX cuando fue nombrado beato y santificado recién en el año 1900. Los hermanos lasallanos en el Ecuador tenían escuelas de mucho prestigio en todo el Ecuador, distinguiéndose La Salle y El Cebollar en la capital. De Cuenca saldría el actual santo hermano Miguel, que trabajó y vivió mucho tiempo en la Escuela El Cebollar ubicado en la calle Chimborazo y Chile, a tres cusdras de mi casa,  allí está el museo al santo. Me encantaba visitar constantemente este museo, dónde destacan sus sotanas, cuellos, zapatos especiales y bastón. Senti fuertemente que mi vida debía ser como la de este Santo cuencano. Jesucrist...

XIX. La Salle.

Mi padre nos anunció a Marcelito y a mí, que el próximo año iríamos a La Salle, yo tenia nueve años cuando conocí este gran establecimiento educativo, iría a quinto grado. Le había anticipado a mi papá que personalmente no quería saber nada de curas. Mis hermanos mayores ya habían estado allí y nos animaron a ir. En efecto, los útiles escolares eran modernos y me emocioné mucho de saber que iba a tener la materia de caligrafía, la misma que nos exigía usar pluma y tinta china. Los pupitres eran individuales, con tapa que se levantaba y dejaba un espacio grande para guardar libros y cuadernos. Comencé a conocer nuevos amigos, que conservaría por primera vez para toda la vida. Iván Andrade y César Wong.  Ellos han sido muy importantes en mi existencia. Cesitar Wong era más bien pequeño y con una sonrisa permanente, ojos grandes y abiertos, un tanto regordito. Iván era alto, de cara redonda y aspecto serio. Entró al aula un profesor vestido de sacerdote, con túnica negra y con un cuel...

XVIII. Las revistas.

Mi padre era muy amigo de la buena lectura y nos inculcó siempre el amor a los libros. Había que leer a Simón Bolívar, Napoleón, los miserables de Víctor Hugo o las mil y una noches. El problema es que a mí me gustaban las historietas de Superman, Batman, Memin pinguin, el llanero solitario, Roy Rogers, Tarzán, Lorenzo y Pepita, los tres pilluelos, la pequeña Lulu, Chanock, bugs Bonny, Archie, etc. Etc. No siquiera podía aceptar que uno de sus hijos lea esa basura. Cada revista de este tipo costaba seis reales en las peluquerías y un Sucre cincuenta centavos nuevas, en la librería Muñoz hermanos, ubicada en el portal de la Plaza Grande. Bueno, con esos ahorros con mi hermano Marcelo comenzamos a comprar estas revistas en la peluquería. No podíamos tener en casa, por lo que escondiamos las revistas en el sótano. Al dia siguiente que ya tenía tres ejemplares, llevamos a la escuela. En el recreo nos pusimos a leer.  Quién habría creído, unos compañeros pidieron que les prestemos, a l...

XVII. Eloy Alfaro.

Estando en cuarto grado de la escuela Eloy Alfaro, admirado por la belleza de mi profesora Margoth Castellanos y su conocimiento de la historia del gran luchador, pedí a mi padre más información, me entregó al menos una pila de libros sobre la vida y pensamiento de este gran ecuatoriano.  Leyendo algunos de estos libros, quedé impactado para toda mi vida, no de su historia, sino más bien de su pensamiento liberal, diferente diria yo. Comencé a intervenir en clases hablando del pensamiento de Eloy Alfaro, mi bella profesora se quedaba impresionada de la interpretación que pude dar de su vida. Tal fue el impacto, que hablando con el rector de la escuela, promovieron un concurso a nivel nacional de la vida de este personaje. Me preparé de la mejor manera y por primera vez tuve la oportunidad de hablar en  público. En la vida he aprendido que cualquier actividad puede ser realizada de manera diferente y con mejores resultados, la forma moderna para esa época, hizo que nuestra Pat...