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LIX. David Samaniego

Luego de haber descrito muy brevemente la personalidad y mi experiencia de varios años al lado de David puedo decir que he tenido la suerte de conocerle y aprender de sus enseñanzas, así como disfrutar de su vida como ser humano. Cuando se cansaba en sus caminatas daba la vuelta para ver lo recorrido. Esto se aplica totalmente a nuestras vidas. Muchos dicen equivocadamente que no hay que ver el pasado, en la vida debemos ver el pasado para evaluar y poder aplicar lo mejor en otras oportunidades y para no cometer los mismos errores, También son enseña a ver cómo superamos las dificultades en el pasado y agradecer a Dios todo lo que se ha recibido. Esa es la principal razón por la que estoy escribiendo estas páginas. Le gustaba la fotografía. Esta es una enseñanza de que todo puede quedar grabado para recordar posteriormente y disfrutar de los mejores momentos de la vida. Le encantaba subir a las montañas. Es una forma de enseñar que nada es fácil si se quiere conquistar una cumbre, q...

LVIII. David Samaniego. El ser humano

David ha tenido siempre la  personalidad de un líder a seguir, ya sea dentro de sus actividades académicas así como en las deportivas. Es un líder que irradia carisma y credibilidad. Todos los alumnos de él creímos siempre en su palabra. Naturalmente, quienes más lo escuchaban, más se prepararon dentro del plano humano, moral, cívico y religioso. Tuve el gusto de ser presidente del Club de Andinismo del Colegio Spellman, al que con justo reconocimiento a este hombre, lo puse como nombre " Club de Andinismo David Samaniego", el mismo que con su ejemplo, siguió subiendo a las montañas ecuatorianas con esa misma pasión. Aparte de otras materias académicas, David nos impartía la de Religión. Sus conocimientos definieron para siempre el camino de miles de niños y jóvenes de nuestra amada Patria. Recuerdo con precisión muchas de esas clases, donde se predicó el amor al prójimo, a la igualdad de obligaciones y derechos. Recuerdo muy bien sus mensajes de solidaridad con los más pob...

LVII. David Samaniego, el sembrador. II

Llegué muy cansado a casa y mi madre me preguntó cómo me fue en el Guagua Pichincha y le conté todos los detalles, mi padre me abrazó y me dijo que estaba muy orgulloso de que haya subido a la montaña. En otra ocasión, y es una de las montañas que más recuerdo, el Padre Samaniego organizó un escalada de segundo orden, al Rumiñahi. Debíamos estar en forma ya que esta montaña tiene una dificultad grande para escalar. David tendría en mente trazar una ruta para que todos los andinistas la puedan seguir con menos peligro. El bus llegó a la laguna de Limpiepungo, al píe del coloso Cotopaxi al un lado y el imponente Rumiñahui al otro lado. Parqueamos al bus y David nos dió todas la indicaciones de seguridad, previas al ascenso. Con su voz ya no tan severa, sino más bien tratando de ser chistoso, nos dijo : " caminen viendo por donde, para que no pisen a los conejos del páramo".  Yo le creí y me puse a buscar conejos y para ser franco, vimos muchos de ellos saltar por los pajon...

LVI. David Samaniego, el sembrador. I.

En el Colegio, entre otras experiencias maravillosas que tuve durante mi adolescencia y juventud fue conocer a quién marcaría mi vida, así como la de miles de estudiantes que tuvimos la suerte de conocerle y escuchar su filosofía y pensamiento.  Un hombre alto, de mucha fortaleza física. Usaba lentes, nariz mediana, labios delgados y anchos que dejaban ver una sonrisa franca y contagiosa, muy agradable. Su pelo negro y algo ondulado, manos y puños grandes. De paso pausado pero firme, de vos fuerte y definida. Este hombre, era el Rector de Secundaria. Todos los cursos formábamos todos los días en el patio del colegio. Los primeros cursos a la izquierda, hasta los últimos a la derecha perfectamente alineados . Su nombre, David Samaniego. Era suficiente que él se pare firmemente en el corredor, para que en pocos instantes, tal vez unos treinta segundos luego de sonado el timbre, para que todos estemos en perfecta formación. Muchas veces había una arengada, otras solamente la orden...

LV. Primer día en el Colegio Spellman

Quince días de que comenzaron clases, mi padre decidió cambiar a sus cuatro hijos del Colegio La Salle al Spellman. Gracias a su visión de educador, en la que se incluye el rechazo a la política equivocada de los legos " La letra con sangre entra", comenzamos una etapa maravillosa de la vida, el Colegio.  Mi hermano Galito a quinto curso,  Marco a segundo curso, yo a primer curso y Marcelito a sexto grado. Qué tiempos aquellos, era Octubre de 1965. Pues bien, llegamos al colegio, subí las gradas hasta el tercer piso y ví que salía del aula el Padre Bastidas, hombre delgado, algo corto de estatura, piel bronce y vestía una sotana que le cubría los zapatos. Me invitó a entrar y dijo frente a los demás compañeros : " Welcome to the Cardinal Spellman School, these are your mates and I will be your principal teacher. Please have a sit in any of the empty chairs." yo me quedé parado, asustado, ya que no entendí una de sus amables palabras. Los estudiantes empezaron a c...

LIV. Tarcilita Atiaga

El dia lunes 2 de Julio del 2018 subió al cielo mi querida tía Tarcilita, hija de papá Manuelito y Rosita Escobar, hermana querida de Angelta, Elvita y Edguitar. Casada y amada por su esposo Víctor Gómez con quien gracias a su permanente amor tuvo cinco maravillos hijos : Edison, Jackelin, Maritza, Guisela y Rosita Mercedes . Durante más de cuarenta años dirigió el Centro de Corte y confección de Tanicuchí, formando miles de alumnos que pudieron recibir  la formación integral en conocimientos y lo que es mejor, los valores morales que les serviría para ser hombres y mujeres de bien. La recuerdo como una mujer de figura pequeña y elegante, educada y cariñosa. De paso firme y pausado, caminaba todos los días en su hermosa tierra de uno de los pueblos más hermosos de la Serranía ecuatoriana como es Tanicuchí.  Cuando me veía me amarcaba y me llenaba de besos con su generoso cariño de siempre. Cómo no amar a Tanicuchí, donde dedicó su vida en un ambiente lleno de aire puro, aca...

LIII. La letra con sangre entra.

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Muy contentos de regresar de vacaciones, comenzamos clases en nuestro querido colegio " La Salle ". comenzaba la secundaria donde dejamos de ser niños para siempre. Ya nos llamaban señores. Los legos tenían obsesión por la letra clara y bonita. Aprendiamos a escribir utilizando cuadernos especiales de caligrafía, estos tenían cuatro líneas de guía por fila. Dos pequeñas al medio y una más separada arriba y otra similar abajo. La letra mayúscula debía topar la línea superior y la inferior si es del caso, como la letra " G ", todo en letra cursiva, con pluma subiendo finamente y acentuando cuando bajabas. La pluma debía estar bien quemada y con suficiente tinta. Todo un arte, pero se lograba tener muy buena letra. Hoy muchos niños y jóvenes ya no saben escribir.  Todos mis hermanos teníamos la habilidad necesaria. Lamentablemente, quienes manchaban una hoja o no lo hacían con belleza y perfección, eran humillados frente a sus compañeros con burlas, insultos y adici...

LII. Regreso de vacaciones

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Se termina una de mis vacaciones más recordadas en El Corazón, Cantón Pangua de la provincia de Cotopaxi. Cuando conversamos en casa sobre lo bien y novedoso que pasamos juntos con mi querido hermano Galo, mi padre no podía creer que regrese con sesenta y seis sucres, habiéndome dado sesenta al comienzo de las vacaciones. Me reuní con mi hermano Marcelito y enseguida muy contentos fuimos a los Almacenes " Chimborazo",  en la calle Flores, a una cuadra de Santo Domingo. En esa época no era usual que dos niños entren a hacer compras en un almacén tan grande. Estos almacenes se distinguen por vender artículos de cuero. Después de haber mirado toda la tienda, decidimos comprar dos chompas de cuero y cuatro guantes de boxeo. Salimos felices  y con el "vuelto", subimos a la calle Guayaquil y Chile, a los helados de copa de " San Agustín ", donde disfrutamos de los mejores helados de Quito, acompañados de unas deliciosas quesadillas. Cuando llega...

LI. Fin de vacaciones.

Jesús me preguntó como terminaron esa vacaciones en el Corazón. Bueno, muchísimas cosas que conocer. Los sábados iba a ver la pelea de gallos en la namaña que todo el pueblo esperaba para hacer sus apuestas. Recordaba los consejos de mi padre : " nunca esperen hacer dinero con apuestas y juegos de azar", palabras generosas y sabias. Un Domingo de Agosto de 1964, llegaron más primos a compartir unos días. Celestino nos llevó junto a sus hijas y el Varón a una gira por Moraspungo y la Maná. Se contrataron dos camionetas y para mí y felicidad  de otros, Blanca se unió al paseo. Varios primos Caicedo Atiaga participaron de está linda experiencia, donde por primera ocasión oí por parte de Celestino la expresión : " vamos a comer yuca de la mata a la olla". Lo primero que se me ocurrió no les puedo conversar, ya que pensé que iban a poner una maravillosa mata de yuca en una olla y me exigirian comer. Decidí esperar a llegar a la plantación y ver como estas raices eran s...

L. Blanca en el Corazón. Video

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Llegó al Hotel del Celestino una chica de aproximadamente diez y ocho años, llamada Blanca . En poco tiempo y a mis diez años, comencé a apreciar la belleza femenina. Era una encantadora chiquilla con su pelo largo,  divinos ojos claros, tez blanca, dueña de un cuerpo muy hermoso y de un carácter extremadamente agradable. Su sonrisa atraía a quien se ponga delante de ella, el profesor de la Escuela era el más embelezado, sospecho que también le impactó  a mi hermano Galo, no sé si al mismo Celestino y a su hijo el Varón. Su caminado balanceado y elegante hacía que todo el mundo siga cada movimiento y su pelo flotaba con el viento. Usaba vestido alto que dejaba ver unas piernas bien formadas, no se podía ver una sola imperfección. Solamente de recordarla  se me para la respiración, o no sé si se agita el corazón. Pronto empezaríamos a conocernos mejor, le encantaba escuchar la música que  yo ponía en la rocola AMI, de Celestino. Me pedía una y otra ve...

L. Blanca en el Corazón

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Llegó al Hotel del Celestino una chica de aproximadamente diez y ocho años, llamada Blanca . En poco tiempo y a mis diez años, comencé a apreciar la belleza femenina. Era una encantadora chiquilla con su pelo largo,  divinos ojos claros, tez blanca, dueña de un cuerpo muy hermoso y de un carácter extremadamente agradable. Su sonrisa atraía a quien se ponga delante de ella, el profesor de la Escuela era el más embelezado, sospecho que también le impactó  a mi hermano Galo, no sé si al mismo Celestino y a su hijo el Varón. Su caminado balanceado y elegante hacía que todo el mundo siga cada movimiento y su pelo flotaba con el viento. Usaba vestido alto que dejaba ver unas piernas bien formadas, no se podía ver una sola imperfección. Solamente de recordarla  se me para la respiración, o no sé si se agita el corazón. Pronto empezaríamos a conocernos mejor, le encantaba escuchar la música que  yo ponía en la rocola AMI, de Celestino. Me pedía una y otra vez, muchas veces ...

XLIX. Vacaciones en El Corazón.

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Galito, mi hermano mayor y yo, tuvimos un anuncio por parte de nuestros padres que en esta ocasión iríamos los dos hermanos a pasar unas vacaciones en El Corazón. Nos llenamos de alegría adicional al saber que mis papis nos daban cincueta sucres a cada uno para gastos ocasionales durante la estadía de seis semanas en el Hotel de Celestino Cueva, muy amigo de mi padre. Galito tenía quince años y yo por cumplir doce. Luego de las vacaciones, iríamos a quinto y primer curso de Colegio respectivamente. Luego de salir en bus desde el terminal de el Cumandá en Quito, llegamos a Latacunga, donde nos esperaba un camión que nos llevaría al Corazón,  capital del Cantón Pangua en la Provincia de Cotopaxi. Después de un viaje de más de doce horas, recorriendo caminos de pésima calidad, llegamos a un pueblito maravilloso, donde parecía  el sitio que Dios había escogido para poner un campamento dentro de la selva ecuatoriana. Celestino y su esposa nos recibieron con un abrazo que no pod...

XLVIII. Papá Manuelito.

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Papá Manuelito Jesús me permitió recordar que Pabito tuvo un hermano menor de nombre Manuelito, también de Tanicuchí ,  querido y respetado por todos. Pabito y Manuelito fueron hijos únicos de Rafael Atiaga y Margarita Escobar. Nunca conocí a esta pareja que gracias a su amor hemos tenido la felicidad de compartir el mundo que Dios creó. Papá " Manuelito ", fue casado con Rosita Escobar y tuvieron siete hijos, tres de los cuales son ángeles del Señor, ya que fallecieron siendo muy niños. Los otros cuatro son Angelita casada con Rafael Ramos, Elvita con Jorge Ramírez, Tarcilita y Edguitar.  Hermano de Pabito, de apariencia impecable, lucía un traje perfectamente planchado y camisa blanca almidonada, corbata muy bien anudada. Caminaba por Latacunga y Tanicuchí con mucha elegancia, junto a Rosita y sus cuatro hijos. Saludaba con todos y era muy buen conversador. Sus cuatro hijos tuvieron al igual que sus primos, mucha dedicación a tareas propias del magisterio, Tarcilita ...

XLVII. Semana Santa en Tanicuchí.

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A Jesús le encantó conocer a la primera educadora de la Parroquia de Tanicuchí, me aclaró que había escogido lo mejor para que forme una familia de altísimo valor cultural y moral. Siempre que regresábamos, luego de unas inolvidables vacaciones,  nos sentíamos muy tristes el rato de la despedida de mis abuelitos, tíos, primos y mi hermano Eugenio. " Vendrán guaguas , pero ya no crezcan tanto!", decía mamita, mientras que Pabito corría a sacar sus monedas de un sucre para regalar a cada nieto, y nos ponía cuatro " chocolatines " en los bolsillos. Nos vemos en Semana Santa.  En Tanicuchí había cientos de cucuruchos que hacían una manta de color morado. Sus largos bonetes y su máscara que dejaba ver solamente sus ojos, me asustaban ya que solamente por los zapatos viejos o piés desnudos, no los podía reconocer. Los curas de pueblo son los más elocuentes en la misa de Viernes Santo, donde en un sermón de tres horas,  asustaban e impactaban a los feligreses resaltando...

XLVI. Mamita "Sara María Bustillos de Atiaga"

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Mamá Sarita nació en Saquisilí y se casó muy tempranamente con mi abuelito Pablo Atiaga Escobar, formaron una familia maravillosa de educadores, políticos y profesionales de la más alta dignidad y respeto en Cotopaxi. Galo mi padre, Graciela, Maruja, Marina, Vicente, Teresa, Antuco. Gilberto y Oliva a quienes no pude conocer. He puesto en primer lugar la característica de educadores, ya que por las enseñanzas de Mamita, ellos entendieron que un País con educación y formación integral, puede salir adelante ya que el hombre  es la creación más grande de la civilización. Mamita fue la primera educadora de todo el sector de Tanicuchí, sus grandes dotes de conocimiento y deseo de transmitir sus conocimientos, fueron usados con generosidad para formar a sus hijos y a su pueblo. Qué bonito era llegar a Tanicuchí o a San Agustín anteriormente y escuchar sus consejos y aprender los valores que nos han servido para toda la vida. " Ama a tu tierra, para que no te llamen ingrato", palab...

XLV. Pabito

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Jesús me comentó que tubo que leer varias veces el capítulo anterior, ya que le llamó mucho la atención la narración de la " capuliceada ", me preguntó si le puedo conseguir un canasto, ya que en la Tierra Prometida no tenía idea de que pueda existir este fruto tan delicioso. Le dije que eso no es nada, que si le aumentaba unos duraznos de Ambato pequeños y dulces,  hechos en almíbar con anticipación y tajas de membrillo, se convertía en uno de los  postres más deliciosos, se llama "jucho". Cuando Dios me pidió cuentas de mi vida, no se imaginó que le iba a contar tantas cosas bonitas. Le dije que no podía salir de Tanicuchí sin destacar al hombre más bueno y honesto que he conocido : mi abuelo Pabito. Pabito era de contextura delgada, pelo corto, como muchos chicos de ahora, a los lados muy corto y abultado arriba. Su nariz grande, labios muy finos y ojos de mirada dulce. Orejas enormes, listas para escuchar.  No se afeitaba bien todos los días, por lo que cuando...

XLIV: El Gato

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Muy temprano nos levantábamos después de un sueño profundo en la casa de mis abuelitos, Pabito y Mamita. Había que ganar puesto en la enorme mesa que tenía olor a café pasado y chocolate recién preparado, salido de la chocolatera redonda de mamá Sarita. Completaba la mesa pan hecho en el horno de leña de la vecina, galletas, muchas frutas, huevos de gallina de campo con su yema color naranja, abundante jugo. La leche era recién ordeñada y producía abundante nata y mantequilla, queso fresco. Había que empezar bien el día, para tener fuerzas para salir a caminar. Fernando y Adriano, que no conocían la ciudad de Quito, se juntaban conmigo y mis hermanos para enterarse de las novedades, ya que en Tanicuchí ni siquiera había teléfono. Miraban nuestros zapatos tipo mocasín francés y murmuraban entre ellos que no pueden ser de varones, puesto que no tenían cordones. Adriano siempre fue un tanto malgenio, mientras que Fernando era totalmente dulce y bueno, eso creo que sucede en t...

XLIII. Vacaciones en Tanicuchí.

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Cerca de terminar el año lectivo, comenzaba a soñar en las vacaciones en este lugar mágico que se llama Tanicuchi. Apenas tenía  seis años cuando mis padres nos llevaban en tren hasta Lasso y el Fausto, esposo de mi tía Gracielita, nos esperaba en su camioneta Ford de color verde oscuro. En el cajón grande, cláramente se leía su marca repujada en relieve.  Nos recibía Fausto con su aspecto de niño dueño de un gran bigote y risa contagiosa. Su peinado a la izquierda asentado con un puñado de "brillantina" y su figura de Don Quijote, muy flaco : " comerán toda la comida para que no queden como yo", decía muy graciosamente. Una vez subidos a la camioneta, recorríamos el camino lleno de arena hasta llegar al pueblo. Ya se sentía los vientos congelados del Illiniza Sur. Que emoción era llegar y ver salir a mis abuelitos, Pabito y mamá Sarita, o mamita a secas.  Junto a ellos mis tíos Vicente, Ñatita. Belisario y Tillica, Marujta y Pepe, Gracie y Fausto, Antuco y su nov...

XLII. La confesión.

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Los partidos de fútbol de los primos eran muy competitivos. Los Esqueletos tenían el mejor técnico, mi hermano Galito; mientras que los Huracanes los mejores y rudos delanteros. Usábamos las canchas de la Escuela Isidro Ayora, a pocos pasos del Parque Vicente León. Los Esqueletos llegaron inclusive a diseñar su propio uniforme. Mi hermano Galito, además de ser un gran y correcto futbolista, era un locutor de primera categoria, al mejor estilo de Carlos Rodriguez Call, el mejor en esa época. Era tan bueno locutando Galito, que alguna vez que le oyó mi tío Wilson, le ofreció entradas a la tribuna del fúbol prefesional. Eran tan apasionates los partidos de fútbol entre los Esqueleos contra los Huracanes, que al final de uno de ellos, hubo una gresca entre primos, que habría que resolverlo entre puñetes. Ya no era suficiente con los más pequeños, Vinicio e Iván. Esto debía subir de nivel, Marquito de los Huracanes le retó a Carlitos de los Esqueletos. Quedó pactada la hora, cinco de la...

XLI. Las naranjillas

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Había una infinidad de juegos en nuestras vacaciones en Latacunga. Tantos primos juntos por cuatro a seis semanas, éramos muy creativos a momento de inventar juegos para estar distraídos, la única condición era estar fuera de casa. Si Marinita o Ñatita nos encontraba dentro de la casa, nos decían con energía:, "vayan a jugar afuera, que hacen metidos aquí". Bien mandados, los esqueletos y los huracanes, nos reuníamos en el parque Vicente León, y planificábamos el día. Decidíamos por ejemplo, jugar a los "chullas y bandidos", para eso, el mejor escenario eran las riveras del Río Cutuchi, hemoso y caudaloso rio que nace de los glaciares del Cotopaxi y luego de pasear por hermosos parajes de la serranía, cruza Latacunga con sus límpidas aguas. Caminábamos por la Calle Belisario Quevedo, hasta los molinos Poultier y bajábamos al Cutuchi. Un espacio enorme con chilcas, pinos y abundante césped. Ideal para el juego. Los esqueletos hacían de chullitas y nosotros, los hura...